Pues eso. Cosas como que, después de perder con Middlesbrough y Sunderland sacando alineaciones extrañas, consigas un empate contra el Chelsea en el Bridge (aunque probablemente no demasiado merecido) jugando con tres mediocentros que, en mi opinión, deberían ser fijos (Zokora, Jenas y Modric), y que justo en la siguiente jornada quites a Jermaine, aparques a ese pedazo de futbolista croata en una banda e incrustes a Tom Huddlestone al lado de Zokora. Cosas como que, después de que un chico como Chris Gunter te funcione maravillosamente ante un equipo como el Chelsea y sea titular con la absoluta de Gales, metas al bueno de Vedran Corluka en el lateral derecho (que, dicho sea de paso, todavía está buscando al gran Ashley Young por White Hart Lane). Cosas como juntar a dos delanteros como Pavlyuchenko y Bent que, claramente, rinden mejor solos que acompañados. Cosas como colocar en la misma banda a Bale que a Modric: juntando a, posiblemente el jugador más incisivo del Tottenham (además de Aaron Lennon), con un jugador cuyo hábitat natural es el centro y que se pierde en una banda. Problemas que origina todo esto: en banda derecha Young está volviendo loco a Corluka (vale, posiblemente también lo haría con Gunter, pero de todas formas yo habría probado con el galés); Zokora no sabe sacar el balón y a Huddlestone le cuesta horrores cualquier cosa que no sea chutar muy fuerte; Bale es el único que saca la pelota jugada (muy bien, por cierto), pero se encuentra con que sube y no hay nadie más en la banda, ¿por qué?, porque ahí debería estar Modric pero el croata tiende a irse hacia el centro, así que Gareth se topa con una banda desierta, sin posibles apoyos ni ayudas; el equipo se queda sin bandas porque por la izquierda Modric ya no está y por la derecha no hay nadie que se la dé a Lennon, y si el Tottenham se queda sin bandas muere totalmente.
Después de tanto criticar, pensaréis que ya es hora de plantear soluciones. Pues allá voy: 4-3-3; Gomes en portería (aunque es irregular a más no poder, uno no sabe si quedarse con los dos paradones en la primera parte a sendos cabezazos de Barry y Agbonlahor o con el terrible error en el segundo del Aston Villa; Gunter en la banda derecha (siguiendo aquella regla de “si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?), Woodgate y Dawson en el centro (¡qué remedio...!) y Bale en la derecha (ese sí que sabe...); delante esos tres mediocentros que no sé por qué no han saltado de inicio, Jenas, Zokora y Modric; dos extremos de verdad (ojo, no interiores) como Lennon y Giovani dos Santos (no me gusta Bentley); y Pavlyuchenko o Bent en punta (decisión sencilla, uno sale de inicio y el otro en la segunda parte; personalmente sacaría a Roman de inicio y después a Darren sustituyéndolo).
Mala suerte para los spurs, es cierto, la primera llegada del Villa termina en gol y, para más inri, lo mete un jugador como Nigel Reo-Coker con una definición sensacional, tras una gran jugada de Ashley Young ante Huddlestone y un buen centro de Agbonlahor. Aun así, los “villanos” merecieron irse con ventaja al descanso, véanse los peligrosos cabezazos de Gareth Barry y Gabriel Agbonlahor. El Tottenham tiene la pelota pero no es capaz de hacer nada con ella. Cambio, y lo peor de todo es que cuando un servidor ve prepararse a Jenas para saltar al campo, y piensa: “ah, bueno, Juande ha entrado en razón: se va Huddlestone”, ve que el número 14 de Luka Modric aparece en el electrónico del cuarto árbitro. Uf... Con eso lo digo todo. El croata se tiene que ir por lesión, se entiende. Jenas a la izquierda (¿?) y por lo demás todo igual. Al principio de la segunda parte sale David Bentley por Didier Zokora. Bueno, es más lógico: Jenas al centro con Huddlestone y Bentley a la izquierda. Primera ocasión: diagonal de Bentley, que se la deja a Lennon que dispara desde fuera. Evidentemente, cambian muchas cosas, con la entrada de Jenas las pelotas llegan más fácilmente a los jugadores de banda, y los peligrosos cambios de banda entre Bentley y Lennon complican las cosas a los defensores del Villa. El problema es que con esos dos mediocentros atacando, queda un espacio enorme a su espalda que, precisamente, fue aprovechado por Ashley Young, que se encontró la zona de disparo desierta, chutó fuerte, Gomes cantó y pa' dentro. El error: Juande no debió quitar a Zokora, sino a Tom Huddlestone. Sale Giovani, fuera Dawson. Huddlestone al lateral derecho, Corluka central, el pobre Jenas solo en mediocampo, y Giovani como mediapunta, en principio. “Todos arriba, que no perdemos nada”: comprensible, aunque no por eso razonable. Los minutos pasan y Huddlestone se suma al mediocampo, quedándose el Tottenham con tres defensas. Pueden pasar dos cosas: o marcas un gol y pones nervioso al rival, o te pillan en las contras y te clavan algún golito más. Pasó lo primero, en el 86' Darren Bent, con un afortunado rebote, hizo en 1-2, disparando el optimismo (sin razón alguna) general. Pero poco más, ya que lo extraño fue que en esos minutos que restaban el Villa no anotara el tercero con la triple ocasión de Milner, Gardner y Harewood.
Tras este largo artículo, caben dos reflexiones: la negativa es que el Tottenham es colista en solitario de la Premier con un solo punto, y la positiva es que estoy convencido de que con el equipo que tienen los spurs podrán salir adelante sin demasiados problemas. Eso sí, siempre y cuando Juande no haga cosas que no entiendo...
lunes 15 de septiembre de 2008
lunes 8 de septiembre de 2008
La noticia que nunca debió serlo
24 de Agosto. 17:00 h. El DERBY de Viena, con mayúsculas. Rapid-Austria en el Gerhard Hanappi Stadion, repleto para la ocasión. Ambientazo. Las hinchadas botan en los fondos opuestos, agitando sus banderas y entonando sus cánticos. Salen los jugadores a la hierba. Mosaico violeta de los ultras del Austria en un lado, un gran tifo en el otro, tras el que se encuentran miles y miles de aficionados del Rapid todos con camisetas verdes.
Comienza el partido. El Rapid sale muy fuerte, sin ni siquiera dejar pasar al Austria de mediocampo. Cuando se cumplen los primeros 270 segundos de partido, Hofmann recibe el esférico en la banda derecha, pone un centro al primer palo, Branko Boskovic remata de cabeza y el guardameta Safar observa la pelota colarse en su portería. Gol del Rapid: locura en ese fondo repleto de camisetas verdes, donde se encienden dos bengalas. El Austria vuelve a poner el balón en juego, el equipo local lo recupera y, en ese momento, se escucha un grito unánime por parte de todo el estadio. Señalan la portería del Rapid. ¿Qué está pasando? Georg Koch, el veterano meta alemán está retorciéndose en el suelo, con las manos en la cabeza.

Pensé, y supongo que muchos más también: "entre tanta bengala, tanto petardo y tanto odio acumulado en tan poco espacio, era previsible que sucediera algún incidente...". Entran las asistencias para atender a Koch, el árbitro Thomas Steiner se dirige hacia el juez de línea más próximo y los médicos que atienden al portero alemán, intentando aclarar lo sucedido. Entre tanto, siguen lloviendo petardos al campo, lanzados por hinchas del Austria. Una repetición no nos aclara totalmente lo sucedido, pero se adivina sin dificultad: un petardo había explotado cerca de Georg Koch, produciéndole trastornos que de momento no llegamos a ver. Steiner habla con los capitanes, Hofmann y Blanchard, después con el cuarto árbitro, y deciden seguir con el encuentro. Mientras Koch se retira en camilla, Raimund Hedl entra al campo, sustituyéndolo.
El partido siguió, y con ello el show del Rapid, que terminó en un 3-0 que, en mi opinión, no era la noticia más importante. Esa llegó más tarde, cuando supimos que Koch sufrió problemas auditivos y un colapso circulatorio por la explosión de ese petardo demasiado cerca de su oído derecho. Sanciones ejemplares para el presunto autor del lanzamiento (detenido al final del partido gracias a las cámaras de vigilancia) con 50.000 €, y para el Austria de Viena 10.000 €. No es fácil de entender la penalización de 7.000 euros al Rapid, sobre todo porque nada tuvo que ver en este suceso, salvo que su portero titular, a día 8 de septiembre, continúa sufriendo sordera en su oído derecho, mareos y vértigos, que podrían ser permanentes.
Me disponía a escribir una conclusión sobre todo esto, pero llegados a este punto creo que lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones...
Comienza el partido. El Rapid sale muy fuerte, sin ni siquiera dejar pasar al Austria de mediocampo. Cuando se cumplen los primeros 270 segundos de partido, Hofmann recibe el esférico en la banda derecha, pone un centro al primer palo, Branko Boskovic remata de cabeza y el guardameta Safar observa la pelota colarse en su portería. Gol del Rapid: locura en ese fondo repleto de camisetas verdes, donde se encienden dos bengalas. El Austria vuelve a poner el balón en juego, el equipo local lo recupera y, en ese momento, se escucha un grito unánime por parte de todo el estadio. Señalan la portería del Rapid. ¿Qué está pasando? Georg Koch, el veterano meta alemán está retorciéndose en el suelo, con las manos en la cabeza.

Pensé, y supongo que muchos más también: "entre tanta bengala, tanto petardo y tanto odio acumulado en tan poco espacio, era previsible que sucediera algún incidente...". Entran las asistencias para atender a Koch, el árbitro Thomas Steiner se dirige hacia el juez de línea más próximo y los médicos que atienden al portero alemán, intentando aclarar lo sucedido. Entre tanto, siguen lloviendo petardos al campo, lanzados por hinchas del Austria. Una repetición no nos aclara totalmente lo sucedido, pero se adivina sin dificultad: un petardo había explotado cerca de Georg Koch, produciéndole trastornos que de momento no llegamos a ver. Steiner habla con los capitanes, Hofmann y Blanchard, después con el cuarto árbitro, y deciden seguir con el encuentro. Mientras Koch se retira en camilla, Raimund Hedl entra al campo, sustituyéndolo.
El partido siguió, y con ello el show del Rapid, que terminó en un 3-0 que, en mi opinión, no era la noticia más importante. Esa llegó más tarde, cuando supimos que Koch sufrió problemas auditivos y un colapso circulatorio por la explosión de ese petardo demasiado cerca de su oído derecho. Sanciones ejemplares para el presunto autor del lanzamiento (detenido al final del partido gracias a las cámaras de vigilancia) con 50.000 €, y para el Austria de Viena 10.000 €. No es fácil de entender la penalización de 7.000 euros al Rapid, sobre todo porque nada tuvo que ver en este suceso, salvo que su portero titular, a día 8 de septiembre, continúa sufriendo sordera en su oído derecho, mareos y vértigos, que podrían ser permanentes.
Me disponía a escribir una conclusión sobre todo esto, pero llegados a este punto creo que lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones...
martes 19 de agosto de 2008
An Irishman in Blackburn

Quizá esta frase del título os suene de algo y no consigáis recordar de qué se trata. Y, sinceramente, debo confesar que a mí tampoco me venía a la mente: ¿por qué me sale esta frase mientras veo un amistoso sub-21? ¿Me estoy volviendo loco? Hasta que empecé a tararear el estribillo de aquella famosa canción de Sting, “Englishman in New York”, esa que dice: “I’m an alien, I’m a legal alien, I’m an englishman in New York”...
Después de esto pensaréis que estoy más loco aún, pero mi razón para pensar lo contrario tiene nombre y apellido: Keith Treacy. A esas dos palabras responde un chico irlandés de 19 años. ¿Un chico normal? En absoluto. Keith Treacy vive una semana de ensueño, que cualquiera desearía para sí: pasado sábado, Goodison Park, minuto 70, 2-2, Paul Ince prepara un cambio en el banquillo del Blackburn. La lógica nos llevaría a pensar que se trata de un cambio defensivo para mantener el empate fuera de casa, y ante el Everton. Pero no, parece que va a salir un delantero. “Caray, pues tiene que ser muy bueno. ¿Cómo, que tiene 19 años? ¿Se le ha ido la cabeza a Ince?” Ese era el debut de Treacy en Premier League, donde (en esos 20 minutos) ya dejó muestras de no ser un futbolista común. Pero la cosa no queda ahí. Hoy se jugaba un Austria-Irlanda sub-21. Amistoso. No demasiado atractivo, en principio.
El seleccionador irlandés, Don Givens, ofreció durante los últimos días el brazalete de capitán de la selección sub-21 a un chaval de sólo 19 años y que ha jugado (y destacado) en todas y cada una de las categorías inferiores de la selección de la República de Irlanda. ¿Cómo se llama ese joven? ¡¡Bingo!! Su nombre es Keith Treacy. Minuto 11: balón en medio campo, la coge Treacy, se va por velocidad de Baumgartlinger sin problemas, llega a la frontal del área, se cuela entre Klein y Hoheneder, se planta ante el guardameta Olejnik y ya demasiado forzado remata alto. Minuto 29: Treacy roba la pelota, encara a Klein, lo marea, y chuta fuerte con la zurda al palo izquierdo de Olejnik. Golazo. Y el show no quedó sólo ahí: Keith demostró cada vez que aparecía en pantalla ser rápido, habilidoso, trabajador en defensa y, sobre todo, muy valiente. Valentía, algo muy necesario para llegar a ser alguien en la Premier o para ser un líder. Alguien que es capaz de pegarle tres bofetadas como ha hecho hoy Treacy a alguien con 3 años más que él, como es Emin Sulimani, tiene el descaro y el desparpajo necesario para llegar a liderar la selección irlandesa en un futuro no tan lejano, cuando la llama de Robbie Keane se vaya apagando, y también para hacerse un nombre en la que, probablemente, es la mejor liga del mundo, la Premier. Mientras escribo esto Givens ha quitado a Treacy del campo, el partido queda huérfano, se convierte en un choque vulgar, incluso.
Las estadísticas dicen que un 1’4% de la población británica es irlandesa, aproximadamente unas 870 000 personas. Pero estoy convencido de que ninguna de ellas como Keith Treacy. Recordad ese nombre. Será grande.
martes 5 de agosto de 2008
El Inter de Mourinho no convence
No transmite buenas sensaciones este Inter de José Mourinho, tras perder sus dos partidos del triangular de la TIM Cup contra Juventus y Milán (en los penaltis ante los rossoneros), hoy ha vuelto a jugar contra el Bayern de Múnich en la segunda edición de la Franz Beckenbauer Cup (la primera fue ganada por el Barça con aquel gran gol de Leo Messi). Y ha ganado 0-1 en el Allianz Arena, pero no de forma brillante, ni mucho menos; eso sí, sin poder contar aún con Ibrahimovic, Cruz, Materazzi, Julio César y Córdoba. Aunque eso no debería servir como excusa, ya que el Bayern tenía también en la grada a Toni, Borowski, Schweinsteiger y Ribery entre otros, además de perder a Demichelis por lesión en los primeros minutos del partido. No tenía buena cara “The Special One” cuando se retiró a los vestuarios en el descanso.
El portugués alineó de inicio su esquema preferido, el 4-3-3, con Toldo en la puerta, Maicon, Burdisso, Cambiasso y Maxwell en defensa, tres jugadores de mediocampo de más fuerza que habilidad (aunque también la tienen), Stankovic, Sulley Muntari (me parece un gran acierto el fichaje del ghanés, por cierto) y Zanetti, y la línea de tres de arriba con Figo, Adriano y Mancini. En principio el once tiene buena pinta, el claro problema es que nadie sabía como salir jugando con el balón, estoy seguro de que los jugadores del Inter que más tuvieron el balón en el primer tiempo fueron los cuatro de la defensa: “Cambiasso para Burdisso, Burdisso hacia Maicon, Maicon jugando con Zanetti, Zanetti vuelve a tocar atrás con Cambiasso...” El mismo círculo continuamente. Recuerdo sólo una acción de peligro del equipo de Mourinho combinando “al toque” en toda la primera parte, una pared de Maicon con Figo que le dejó toda la banda derecha libre al brasileño, que puso un centro hacia el área para Adriano, terminando la jugada en saque de esquina. El resto de jugadas peligrosas fueron disparos lejanos originados por rechaces de balones largos o directamente por lanzamientos de falta. Demasiado encerrados atrás cuando atacaba el Bayern, en la mayoría de las ocasiones con todos por detrás de la línea imaginaria del balón excepto Adriano, lo que hacía que, a estas alturas de la temporada y con jugadores como Figo o Zanetti, las contras fueran tan lentas y con tan pocos efectivos que no llevaban ningún peligro. Del Bayern simplemente comentar que inició el encuentro con un 5-3-2 no habitual, aunque la lesión de Demichelis obligó a la entrada de Kroos, que devolvió la “normalidad” del 4-4-2. No hubo cambios para el segundo tiempo y la verdad es que la sensación era la misma de antes, la de que el Inter no podría marcar si no fuese por algún disparo lejano. Minuto 50. Robo de balón de Muntari a Zé Roberto al borde del área, en esa posición en la que, cuando eres pequeño, te enseñan que no puedes perder la pelota de ninguna manera, buen pase de Figo a Mancini, que se queda solo delante de Rensing y la pica de manera soberbia. Gol. No por méritos del Inter, si acaso de Mancini, sino por un error gravísimo del Bayern. A partir de entonces el Inter se empezó a sentir más a gusto, pero no a jugar bien. Prácticamente decidió limitarse a esperar atrás a un Bayern que es el de siempre, que juega a medio gas, pero que si decide pegar el arreón mete al equipo rival en su área durante 10 minutos. Tiene muchos recursos el conjunto de Klinsmann: disparos potentes, centros al área, combinaciones en corto... Algo que no ha quedado demostrado hoy, pero que con “Schweini”, Toni y Ribery en el campo se producirá, estoy seguro. Klose es el delantero en peor forma del Bayern ahora mismo, aunque no tengo muy claro si Klinsmann se decidirá por sacrificar a Miroslav o a Lukasz Podolski para dar entrada a Luca Toni. Volviendo al Inter, que aguantó las embestidas de los alemanes, Mourinho fue cambiando durante el segundo periodo a todos los jugadores de mediocampo y de la delantera; entraron Dacourt, Santon, Suazo, Pelé, Crespo y Balotelli. Nada cambió; victoria justa y poco convincente del Inter. Aunque quizá sea eso lo que le interese al gran Mou...
El portugués alineó de inicio su esquema preferido, el 4-3-3, con Toldo en la puerta, Maicon, Burdisso, Cambiasso y Maxwell en defensa, tres jugadores de mediocampo de más fuerza que habilidad (aunque también la tienen), Stankovic, Sulley Muntari (me parece un gran acierto el fichaje del ghanés, por cierto) y Zanetti, y la línea de tres de arriba con Figo, Adriano y Mancini. En principio el once tiene buena pinta, el claro problema es que nadie sabía como salir jugando con el balón, estoy seguro de que los jugadores del Inter que más tuvieron el balón en el primer tiempo fueron los cuatro de la defensa: “Cambiasso para Burdisso, Burdisso hacia Maicon, Maicon jugando con Zanetti, Zanetti vuelve a tocar atrás con Cambiasso...” El mismo círculo continuamente. Recuerdo sólo una acción de peligro del equipo de Mourinho combinando “al toque” en toda la primera parte, una pared de Maicon con Figo que le dejó toda la banda derecha libre al brasileño, que puso un centro hacia el área para Adriano, terminando la jugada en saque de esquina. El resto de jugadas peligrosas fueron disparos lejanos originados por rechaces de balones largos o directamente por lanzamientos de falta. Demasiado encerrados atrás cuando atacaba el Bayern, en la mayoría de las ocasiones con todos por detrás de la línea imaginaria del balón excepto Adriano, lo que hacía que, a estas alturas de la temporada y con jugadores como Figo o Zanetti, las contras fueran tan lentas y con tan pocos efectivos que no llevaban ningún peligro. Del Bayern simplemente comentar que inició el encuentro con un 5-3-2 no habitual, aunque la lesión de Demichelis obligó a la entrada de Kroos, que devolvió la “normalidad” del 4-4-2. No hubo cambios para el segundo tiempo y la verdad es que la sensación era la misma de antes, la de que el Inter no podría marcar si no fuese por algún disparo lejano. Minuto 50. Robo de balón de Muntari a Zé Roberto al borde del área, en esa posición en la que, cuando eres pequeño, te enseñan que no puedes perder la pelota de ninguna manera, buen pase de Figo a Mancini, que se queda solo delante de Rensing y la pica de manera soberbia. Gol. No por méritos del Inter, si acaso de Mancini, sino por un error gravísimo del Bayern. A partir de entonces el Inter se empezó a sentir más a gusto, pero no a jugar bien. Prácticamente decidió limitarse a esperar atrás a un Bayern que es el de siempre, que juega a medio gas, pero que si decide pegar el arreón mete al equipo rival en su área durante 10 minutos. Tiene muchos recursos el conjunto de Klinsmann: disparos potentes, centros al área, combinaciones en corto... Algo que no ha quedado demostrado hoy, pero que con “Schweini”, Toni y Ribery en el campo se producirá, estoy seguro. Klose es el delantero en peor forma del Bayern ahora mismo, aunque no tengo muy claro si Klinsmann se decidirá por sacrificar a Miroslav o a Lukasz Podolski para dar entrada a Luca Toni. Volviendo al Inter, que aguantó las embestidas de los alemanes, Mourinho fue cambiando durante el segundo periodo a todos los jugadores de mediocampo y de la delantera; entraron Dacourt, Santon, Suazo, Pelé, Crespo y Balotelli. Nada cambió; victoria justa y poco convincente del Inter. Aunque quizá sea eso lo que le interese al gran Mou...
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